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El diario gatuno de Slump (2014-2021)
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DoctorSlump

Foreiro Gatuno
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O Xibao, Tomiño
Respostar citando Envío Xov, 10 Mar 2016, 15:41
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Segundo año del gato. Día 247. (9 de marzo)

La bola no quiso entrar, no habrá maratón de Nueva York de momento. Alivio y decepción a partes iguales, si por iguales entendemos totalmente diferentes. Chasco. Para qué engañarnos, una vez anotado me hacía ilusión y estuve desgastando la tecla F5 hasta que salió el rechazo, you have not been accepted, qué drástico, como mínimo un siga rascando o mejor suerte la próxima vez. De cualquier manera, Danitours ya ha empezado a mover los hilos para el año siguiente, que mira que falta todavía.

La salida del miércoles fue un rodaje tranquilo de tres cuartos de hora, pero ya la calma la sitúo por debajo de los cinco min/km. Según abro la puerta ladran Pulgas y Garrapatas, los dos perros de enfrente que paso a bautizar. Por el camino varios anónimos saltan contra las vallas y portales y me aceleran el pulso. Dos canijos hacen amago de tobillear y les mando unos gritos y zapateados y se lo piensan. Un lanudo suelto me mira y yo a él, falsa alarma, convivimos con desconfianza pero sin problemas. Fuera de esos desencuentros caninos el entreno está controlado, voy de menos a más sin exagerar y acabo los nueve kilómetros y medio a 4'47”. Quejidos musculares que sobrellevo y ánimos en alto.

La película gatuna de la semana es la muy muy “El futuro”, de Miranda July. Muy de amar o muy de odiar. Irritante, ridícula, hermosa, honesta. Triste.



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O Xibao, Tomiño
Respostar citando Envío Ven, 11 Mar 2016, 1:27
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Segundo año del gato. Día 248. (10 de marzo)

Hoy era un día importante en casa: una con rodaje largo pero largo laaaargo y otro con entreno de calidad, y ambos con desempeños exitosos (desaproveché la ocasión de meter un sendos ahí).

A las horas en que las gentes comen y echan la siesta, Montse se puso la gorra y la estampa de ultrafondista y se fue por la carretera (donde me la crucé volviendo del trabajo) hasta el extranjero que tenemos tan a mano que no lo parece, como un yankee bajando a Tijuana a tomar unas cervezas. Tiró por la ecopista desde Valença hasta Vila Nova de Cerveira y regresó. En la ida atrasó el reloj, a la vuelta lo adelantó, las gallinas que entran por las que salen, y en resumen hizo treinta y dos kilómetros sin penas ni agonías, así, pin pan, qué fácil. Sin dolores, sin cansancio, sin épica. Sin palabras.

(Lo malo es que le he invalidado la tirada porque se paró dos veces, el código gatuno es así de inflexible).

Con el protagonismo robado y un reto mucho menos ambicioso, ataqué mis series fartlekeras: calentamientos, recuperaciones y enfriamientos aparte, la chicha estaba en las tres repeticiones de diez minutos por debajo de 4'30”. Me dirigí a la macroglorieta de siempre y empecé a girar con la linterna agonizante por falta de pilas, posible metáfora de mí mismo que rechacé con coraje y bruxismo (esto es, apretando los dientes). Aburrido de ese rodeo interminable ampliaba el recorrido de tanto en tanto con algún ramal, si el bacheado no ponía en peligro mi integridad física, que la moral está a salvo. Y un caniche agresivo pero lento aportó la molestia perruna que no ha de faltar en ninguna carrera.

Y al terminar y tras llegar al hogar dulce hogar y ver en el Garmin los resultados, me asombré de la exactitud digna de un metrónomo: 4'24” y ciento sesenta y cinco pulsaciones, 4'24” y ciento sesenta y cinco pulsaciones, 4'21” y ciento sesenta y cinco pulsaciones. Ctrl C, Ctrl V. Qué regular, y qué bien y qué excelente, todas las notas menos muy mal y muy deficiente.

Nos vamos a Barcelona con Nando y Mary. Grandes pequeñas aventuras nos aguardan este fin de semana.



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Respostar citando Envío Ven, 11 Mar 2016, 10:50
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

www.lavozdegalicia.es/...P15991.htm

Una aportación que sale en primera página. Los gatos están de plena actualidad, a falta de noticias.
matogrosso

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Aquae Urente
Respostar citando Envío Ven, 11 Mar 2016, 19:57
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Suerte el domingo en "can" Barça.
Ya sabemos que la disciplina es no superar el muro (los 30 km) bajo ningún pretexto so pena de exgatunación.

Ya estoy viendo la medalla de finisher.
Cuarto y mitad de maratón 4,50'/km.
La unidad le sale a 5. Ríndose Demo sorrindo

Homo homini gallicus canis
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O Xibao, Tomiño
Respostar citando Envío Sáb, 12 Mar 2016, 19:32
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Segundo año del gato. Día 250.

Pensar a lo grande. ¿Que me tocan treinta kilómetros? ¡Pocos me parecen, Patxi! Les añado dos mil trescientos y me voy a Barcelona a hacerlos. Hay quien se va a Nueva York a comprar unos pantalones vaqueros y en Tailandia una belga me decía que se pasaba los inviernos allí para ahorrar calefacción en casa. Cualquier disculpa es buena. En lugar de estar tres horas dando vueltas solo por Carregal, mi entreno será junto a Nando en su maratón y otros veinte mil atletas. Con dorsal, por supuesto.

Y nos vinimos y nos apuntamos a la breakfast run y a la pasta party y a la feria y al Nou Camp (seis a cero) y no sé cómo voy a acabar mañana, tirado en cama mientras escribo esto en el teléfono antes de bajar a cenar a un italiano por cumplir el ritual placebo de los carbohidratos.

La carrerita de paseo de hoy repetía los últimos 4,195 kilómetros de los juegos olímpicos (los de verano, los otros no cuentan) del noventa y dos y entrada en el estadio donde Rebollo encendió con ayuda la antorcha y todos nos emocionamos y durante un mes fuimos modernos y avanzados y amigos para siempre will you always be my friend. A mí me trae buenos recuerdos, de verdad.

Después en la Fira me emborraché de información y stands, de pruebas de pisada y masajes y pan y geles y calcetines y pulsómetros. ¿Quieres participar en un sorteo para Berlín? Venga. ¿Punta del Este en Uruguay? Si hay que ir se va, toma mis datos. Praga, la media de Lisboa, también. Budapest, con un azafato disfrazado de Drácula. A Copenhague ya voy, gracias. Florencia nos llama, probablemente. Nueva York y Londres, pasadme presupuesto. Rávena, Castellón, Cuspedriños, sí y sí. Murcia. ¡Eh, alto! ¿Para qué querría nadie ir al maratón de Murcia? Ni cobrando, no es serio, Murcia es el nuevo Lepe.

Se palpa el ambiente filipídico y Nando está cada vez más nervioso y yo más cansado. Deseadnos suerte.



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O Xibao, Tomiño
Respostar citando Envío Lun, 14 Mar 2016, 23:01
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Segundo año del gato. Día 251. (13 de marzo)

- ¿Eres mi socio?
- Eso parece, desde luego.
- El día de la carrera es posible que sientas una ligera punzada, será el orgullo que intenta joderte. ¡A la mierda el orgullo! El orgullo sólo hace daño, no te ayuda jamás, lucha contra esa mierda, porque dentro de un mes... cuando estés gozando de la medalla en París, te dirás a ti mismo: César tenia razón.
- No hay ningún problema, Sr. Matveiev.
- En el kilómetro treinta y dos tu culo irá a la lona... Dilo.
- En el treinta y dos mi culo irá a la lona.

Qué fantástico maratón el de Barcelona, digno de mí. ¿Perdón, puedes repetir eso? Sí, lo escribo en serio. El esfuerzo que me supone esta distancia (que por otro lado me compensa en emociones, está claro) hace que escoja con cuidado dónde voy a gastar las rodillas y los cuartos, dónde es más probable que el sufrimiento se convierta en una fiesta y sienta el calor del público y esa comunión que acaba en nudo en la garganta. Habrá quien viva esta afición como algo privado e íntimo, quien no necesite de los aplausos o huya de las masificaciones. No es mi caso y elijo en consecuencia, y busco capitales europeas y compañeros de viaje.

Aquí venía únicamente a rodar y a ayudar a Nando y pese a los desconfiados no tenía dudas de que sabría pararme a tiempo. Pero el fin de semana me fui empapando de maratonismo desde la feria ciclópea y la Breakfast Run del sábado (que entretuve descalificando a extranjeros por caminar, Nein, nein! Not good, walking not allowed! Invalidation, ce n'est pas bon, sapristi, achtung!) y los nervios de la víspera, pues mi tarea tampoco era baladí. Y al llegar la mañana del domingo y andar apurados buscando un café de última hora, y el guardarropa y los esparadrapos y los estuches con los geles y las fotos de recuerdo, y las fuentes de Montjuïc y los veinte mil corredores, y gritar juntos que estábamos full, en fin, ya mandaba más el corazón que la cabeza.

Corazón delator, no te temo que te tengo controlado con la tecnolog..., hum, no parecía ir bien el pulsómetro y se me ocurrió resincronizar la banda y empezó a detectar todos los Garmin del perímetro y se desmadró y tuve que quitarla. El reloj de Nando no iba mejor, le mostraba unas frecuencias que no nos creíamos, hasta dormido las lleva más altas de tanta vuelta y patada que da en cama (según me han contado). Visualicé la cara de enfado del míster pero ya no había margen de maniobra, iríamos por ritmos y aunque perderíamos información útil a posteriori allí sería un parámetro menos a vigilar.

Arrancamos y al cruzar bajo el arco tomé el mando del dueto y marqué los pasos, y no sin sorpresa para mí vi que Nando hacía caso. Quería correr, se le notaba, pero se dejaba convencer. Vamos bien, vamos muy rápido, quieto, soooo, arre. El poder, qué goloso. Una vena dominatrix amenazaba con liberarse y lanzaba imágenes de látigos y cuero. Su GPS iba más ajustado a los carteles indicadores que el mío, así que para evitar decalajes seguimos sus tiempos. Rodeamos el Nou Camp desprovisto del glamour de las noches de partido. Pese a los pequeños tapones y las cuestas los planes salían perfectos, como insistía en repetirle para su tranquilidad. Calma que lo estamos clavando. En el 10K a 5'25” según lo previsto, no me sabía yo tan certero.

Además de liebre, cronometrador y consejero sentimental, ejercía de aguador. Cogía bebida en los avituallamientos para los dos, y cada media hora tomábamos unas sales Isostar (la novedad del día) o un gel. Todo iba bien y estaba disfrutando enormemente de la carrera. El público se entregaba y yo les aplaudía y entonces me llamaban por el nombre, palmeaba a niños y mujeres, gritaba vamoooos, sonreía y hasta me sentía guapo. Eufórico y feliz, sin descuidar a Nando. ¿Cómo vas? Bien, bien. Esto está chupado. Oigo voces, son Montse y Mary, ¡eeeehhhhh, decidle a César que geniaaaaal...! Nos siguen por la aplicación de Zurich.

Se nos une Jorge de los Veteranos Ourense al ver la camiseta de Cambados y compartimos un trecho largo con él, voy hablando con facilidad y sobrado de energía y optimismo. Más tarde nos adelanta uno de O Barco. Fauna variopinta, algún disfraz, un marchador que me clava un codo en las costillas, un ciego con su guía, los valientes de Egoísmo Positivo empujando sillas de ruedas, aplausos aplausos aplausos. Aceleramos un poco en el segundo tramo y volvemos a planchar el objetivo, a 5'20” y falta lo mejor. La zona de la Sagrada Familia es espectacular, como una etapa de montaña del Tour de Francia, no sé si son turistas o locales pero animan y animan y hala a emocionarme. ¿Qué tal? Bien, bien. Apretamos de nuevo y Jorge se descuelga, ahí ya se nos desmadra ligeramente la ruta, un poco más rápido de lo previsto. ¿Controlado? Sí.

Llegamos a la media y estamos en proyecciones de sub 3:45' y se supone que la segunda parte es más fuerte, coincide con una bajada y nos venimos arriba (al revés de lo que la topografía dicta), vas a superar mi marca, Nando. ¿Nando? Hum. Sí, sí, pero voy a hablar menos. Hum. Unos reguerillos de sal seca le cicatrizan la cara. ¿Y las piernas? Un poco pesadas. Hum. Pero mantenemos el ritmo, kilómetros a 5'07”... que alternan con otros a 5'25”, vivimos de rentas y de oficio y experiencia, que algo sacaremos de estos años por esas carreteras de dios, pero no pinta bien la cosa. Por mi parte arrastro ya molestias en las piernas y la cadencia es menos natural pero sigo igual de pizpireto y saludador y festivo, ni sudo ni me acaloro ni me fatigo, y los dolores vienen de serie y no me arredran. El que me da miedo es Nando, después lo negará todo pero por el veintiocho iba tocado y cambio el discurso, no hay prisa, unos segundos por vuelta no suman ni un minuto al final, tranquilo, reservando, etcétera.

¿Puedo sacar ya el gel? ¿Me toca el Isostar? Pero si acabamos de hacerlo... Vale... Huy, no me gusta nada el cariz que está tomando esto. Venga, Nando, ánimo, coraje. El dolor es temporal pero el orgullo es para siempre, dice un cartel. ¡Gracias! Gracias, voluntarios, una echa a correr detrás de un atleta que no agarró la bebida y se la da, le grito campeona. Llegamos al treinta, sólo una vez había estado aquí, y suelto un vamooooooooos con un paaaar y vamos Daniel me responden, puño en alto. Otro cartel: Si estás leyendo esto, ya eres un héroe. Snif. Me dan ganas de ir a abrazar a alguien. Hora será de confesarlo: voy a maratones porque es el único sitio donde las chicas me sonríen. Me sonríen y alientan y qué bien sienta. Vamos, Nando, tío, ¿tú no lo notas?

Decido seguir hasta el treinta y tres, uno más de lo pactado. Por tres motivos: para darle un susto a César cuando vea online que no me paro; para demostrarme que tengo fuerzas para hacer algo más de lo obligado; y por supuesto para apoyar a Nando unos metros más. Hasta el siguiente avituallamiento, venga. Pasamos por el treinta y dos y Montse se queda con un palmo de narices, espérame que vuelvo, le digo y no me entiende. Ya voy acelerando a por el agua y regresando a por él como si fuese un profesional, y es que está sin energías, llegamos a una pequeña subida y en el indicador me despido, le deseo suerte y sobre todo ánimos, son nueve kilómetros nada más, déjate ir como un rodaje de paseo que tienes margen de sobra, arriba, venga, venga.

Me aparto muy contento por mi tirada y algún espectador me quiere ayudar para continuar, tengo que dar explicaciones, que no, que hoy no era mi maratón, que tal y cual, que ya he cumplido. Me hago una foto con el punto treinta y tres y la paso al grupo de whatsapp, doy el parte, ahora ya va solo, regreso caminando, no encuentro a Montse, grito a los que vienen de frente, vamooooos que podéis, vamooos, cojo un agua y una naranja y me preguntan si estoy bien, un trato exquisito y cálido, vengo encantado y con pena de haber plantado. Ya lo he dicho: aquí se merecen que corra yo. De diez.

Pillo el metro y la máquina no acepta el billete de veinte euros y una chica me invita al viaje, una chica desconocida y catalana me paga un ticket de tren, ahí queda eso. De once ya. Voy a la salida y soy el único en el vagón en calzones y camiseta y los niños me miran con disimulo, me he quitado el dorsal para que nadie piense que quiero recortar. Vamos chateando y pendientes del móvil, Nando va cada vez más lento, más lento, y se acerca peligrosamente a las cuatro horas invalidantes (otro día desarrollo el tema). Mientras tanto mi avatar continúa avanzando por sí mismo y le voy ganando incluso cuando ya abandoné la prueba, tengo que enviar una foto para demostrar que no estoy corriendo y que es magia informática. Entre el cuarenta y el cuarenta y dos transcurre un mundo... y tras angustiosos minutos sale el resultado, finisher en 3:56'32”, peor registro que el que vale y entrena pero terminado y en hora. ¡Bravo!

En meta estaba Mary con un globo amarillo en la mano cual girasol, preocupada por todos. Ya no voy a contar cómo nos reencontramos mucho después, cómo perdimos al maratoniano y lo hallamos en la calle envuelto en un plástico como un despojito que daba pena verlo o la comida-merienda posterior en casa de unos cambadeses en el exilio y sus tres hijos que se llaman Pau, cómo el karma hizo que el perro intentase morder a Nando tras burlarse de mi cinofobia, y cómo en un futuro cambiaremos el running por la bachata dominicana.

Aventuras en la gran ciudad. Y seguimos hacia París. Tres semanas y cierro esta última con casi ochenta kilómetros.







Mientras tanto, en la organización aún me siguen esperando.



Como el Ave Fénix resurjo de mis lesiones

Última edición por DoctorSlump o Mar, 15 Mar 2016, 9:12; editado 1 vez
lihto

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K-pax
Respostar citando Envío Lun, 14 Mar 2016, 23:20
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

gracias y enhorabuena por esta enorme cronica,en parís triunfas seguro amigo

" Corre la primera parte con tu cabeza,la segunda con tu personalidad,y la tercera con tu corazon."

Mike fanelli,entrenador
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Respostar citando Envío Lun, 14 Mar 2016, 23:39
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Xa me tardaba leerte, Doutor!!. Impresiona ver como algúns corredes 40 km ó mesmo ritmo que outros corremos 20 nos días bos.

Reitero as felicitacións ó tandem.
Mariquiña

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Respostar citando Envío Mar, 15 Mar 2016, 15:04
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Enormes!! Vaya compañero de lujo que se llevó Nando. Enhorabuena a los dos!
corredor101

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Respostar citando Envío Mar, 15 Mar 2016, 19:34
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Enhorabuena.

O no?

O sea, abandonas un maratón y hay que considerarlo una victoria...

Hmm......habrá que consultarle al comité ético del running.

En estos casos es cuando una retirada a tiempo es una victoria. Yo no sé si sería capaz de hacerlo, de parar en el 33. Luego claro, sabiendo que eso no era bueno para el maratón un mes después.
Me imagino la escena, la gente animando, "venga hombre, que ya no queda nada", "sigue, no abandones ahora", y tú explicando tu rollo "no, es que yo vine a no acabar a propósito".
En fin, buen entreno.
Papa-Léguas

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Sparkland
Respostar citando Envío Mar, 15 Mar 2016, 20:14
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Yo no me voy a pronunciar sobre este marathonus interruptus, porque sé que tengo mucha mala baba, y que luego me voy a arrepentir... Pero, en fin, que te felicito por el "pudiendo y no".



Esta publicación no es un juguete, no se la dé a niños menores de 100 años. No la arroje al fuego, ni aún vacía de contenido. En caso de intoxicación accidental acuda a la mayor brevedad posible al servicio de urgencias psiquiátricas más cercano.
DoctorSlump

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O Xibao, Tomiño
Respostar citando Envío Mér, 16 Mar 2016, 1:45
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Segundo año del gato. Día 253. (15 de marzo)

Qué rápido curan las heridas en las películas: en la primera escena una paliza de muerte, en la segunda unas vendas, en la tercera una tirita y en la cuarta ya no hay rastros. Yo me doy un golpe en el piloto de “Santa Bárbara” y acaban los dos mil cien episodios y sigo con dolores. Además con fallos de raccord, lesiones que vienen y van y empeoran y mejoran.

Salí a rodar un rato para comprobar el estado del cuerpo tras la tirada barcelonesa (exitosa y felicitable, por si no ha quedado claro) y aparentemente todo estaba en su sitio, con alguna sobrecarga menor en los glúteos subiendo hacia la espalda. Sin cansancio y con las pulsaciones razonablemente razonables, dando un par de vueltas por Cda, iba haciendo recuento de gatos y perros cuando la pierna izquierda falla y me tambaleo, un error de Matrix en las sinapsis y cada paso es en falso. Como si estuviese dormida pero con un dolorcillo, no podía fiarme de ella porque no la sentía mía y amenazaba con dejarme caer. Continué un poco más con cuidado y remitió a desgana, hasta que en los últimos metros la derecha comenzó a enviar señales de alarma por el peroneo o alrededores, y di por concluido el test. Cerca de siete kilómetros en treinta y siete minutos. Nein nein not good for me.

Llego a casa y veo con gran disgusto que ambas pantorrillas están deformadas pero especialmente la que me tuvo a tan mal traer por el tibial. Nunca se había ido del todo y ahora ha vuelto con fuerza. Esto ya es salud general, soy un anciano con los tobillos hinchados. Tumbado en el sofá con los pies en alto miro el techo y me esfuerzo en beber agua en cantidad mientras pienso en instalar una turboglorieta para solucionar los problemas circulatorios.



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O Xibao, Tomiño
Respostar citando Envío Xov, 17 Mar 2016, 1:50
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Segundo año del gato. Día 254. (16 de marzo)

Por otro lado, en el cine el que tose un simple coff ya se muere de tuberculosis y al que le duele la cabeza le descubren sin falta un tumor cerebral, así que mejor me quedo a este lado de la pantalla con mis achaques de quita y pon. Y en el guión de hoy las alarmas de ayer resultan infundadas y las piernas tienen forma de piernas y no de morcillas, mañana será otro día imprevisible en Danilandia.

La novedad era el entreno con cuestas, que aunque parezca raro nunca había hecho. He subido muchas porque las encontraba de camino y son malas de apartar, pero ahora debía buscar una expresamente y como un tren cremallera suizo recorrerla. Será por montes en Galicia, necesitaba una grande (casi se me escapa y libre) para las series, y elegí Piñeiro, entre Taborda y Tui, y me acerqué con el coche.

En el calentamiento atendía a las señales musculares y a la Champions, y las noticias eran todas buenas. Y empecé las carreras de doscientos metros con descansos de cuarenta y cinco segundos, y cada cuatro regresaba al trote y de nuevo arriba. Uno de los intermedios coincidía con un chalet solitario y un perro (cómo no) que ladraba, se asomó una señora al balcón y me estuvo observando con poco cariño, lo cierto es que un tipo parado en la noche en mitad de esa carretera a ninguna parte debía dar un cierto yuyu, un Michael Myers bajito o un Jason Voorhees con linterna.

Al final entre idas y venidas, ascensos y descensos, pitos y flautas, dimes y diretes, lauras y pausinis, salió una sesión de casi hora y media y más de doce kilómetros, y sobre todo con buenas sensaciones y mejores articulaciones. Nadie para el censo salvo la mujer temerosa del párrafo anterior, ni siquiera estaba el inglés que subió una colina pero bajó una montaña.

Tercer día seguido que me visita Bebé y nos contamos nuestras cosas. Creo que está preocupada por el maratón y me da consejos para estirar, que de eso saben mucho los gatos.



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O Xibao, Tomiño
Respostar citando Envío Sáb, 19 Mar 2016, 13:17
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Segundo año del gato. Día 256. (18 de marzo)

Hay días en que sale un entreno que me como el mundo y pienso en batir marcas y pedir una excedencia para dedicarme a esto, y días en que las piernas no van y y es el mundo el que me come a mí y me vengo abajo y replanteo todos los objetivos. ¿Cómo pretendo acercarme, que no llegar, a los cuarenta (minutos, que años ya no cumplo) en un diez mil si me asfixio al trote? ¿En qué cabeza cabe intentar las tres horas treinta en París si voy por Tomiño a 5'25”?

Sin darle mayor importancia ni caer en depresiones deportivas, la de ayer fue evidentemente una de las jornadas malas o regulares. Y puestos a echar la culpa a los demás, costumbre muy española, fue a causa de la humedad, la ropa de abrigo, la hora, la semana laboral, todas las sesiones acumuladas que pesan y supongo que la dosificación inconsciente de energías antes de los próximos esfuerzos. Y de los políticos. En total hice algo más de ocho kilómetros y medio en cuarenta y seis minutos en compañía de Juan. Siempre al rescate.



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Última edición por DoctorSlump o Lun, 21 Mar 2016, 22:28; editado 1 vez
DoctorSlump

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O Xibao, Tomiño
Respostar citando Envío Sáb, 19 Mar 2016, 17:21
Asunto: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Segundo año del gato. Día 257.

Series, qué pereza dan.

Repetía repeticiones, si ello es posible, tres tandas de diez minutos de carrera con otros tres de recuperación, lo mismo que hice hace una semana o así. Y puestos a repetir, volví a la plazuela que no es tal de Cda. Fui calentando y despertando los músculos, sobre todo esos redonditos entre la espalda y las piernas, y cuando el reloj dio el aviso sonoro no me quedó más remedio que empezar a correr. Con dificultades y poca fluidez, pero hoy en cambio era de los días en que sin parecerlo vas rápido. A 4'18” el primer parcial. Dos gatos embellecían el paisaje y el perro que quiere ser mi amigo saltó a saludar pero no se animó a dar una vuelta.

Series, qué bien me salen.

Descansé, incluso estiré en medio del trote, y ataqué la segunda ronda animoso y brioso, esto se acaba rápido, miraba el reloj y no había avanzado mucho, calma, seguía, seguía, cada vez con menos energía aunque a buen ritmo, y tras una larga espera y un semi sprint dejé el intervalo en unos meritorios 4'15”. Sufriendo.

Series, qué cansinas son.

Como cuando suena el despertador y es muy pronto y quieres que sea un error, así se me fueron los tres minutos de tregua. ¿Ya? Ya. Vamos allá. Pum pum, con pasos pesados que salen como parecen, lentos. Pero no tan lentos como el cronómetro, los seiscientos segundos más largos del mundo, caían de uno en uno y no se veía el final, hechos de un material distinto al de los ciento ochenta anteriores que volaban. Me agobié en la manzana y fui por otros caminos y los agotaba y no iba aún por la mitad del recorrido y tenía que regresar, otra vez a la rotonda y a girar de nuevo, hasta eché de menos al chucho, no digo más. Y apretando y aguantando y aguardando y envejeciendo en el proceso logré llegar vivo a los pitidos de la alarma que sonaron a música celestial, y lo hice a 4'15” como el campeón moral que soy. Hecho polvo y sin embargo con buenos registros. Derrotado pero no vencido, ¿o era al revés?

Series, qué a gusto se quedó el sádico os inventó.



Feliz día a los no-padres, que somos los que mejor vivimos.

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